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El ser humano a un paso hacia la inmortalidad.

Julio 25, 2007

Eterna juventud

Genéticamente estamos preparados para vivir un máximo de 120 años. Pero el cientí­fico ingles Aubrey de Grey quiere desafiar esa edad de 12 décadas hasta 500 años, necesita una inversión millonaria para lograr este objetivo.

La inversión serí­a de 1000 millones de dólares para la investigación conjuntamente con la tecnologí­a genética para poder seguir viviendo varios siglos teniendo una buena salud fí­sica y mental. Con este estudio de la Universidad de Cambrigde en Inglaterra, con un constante mantenimiento propicio no hay porque el cuerpo humano no pueda vivir más años o siglos inclusive hasta 1000 años.

A la edad de 44 años, el cientí­fico De Grye es biogerontólogo, genetista con formación en informática, dice que el envejecimiento no es una condición irreversible de la humanidad. Según él, envejecer es el resultado de daños a nivel celular o molecular y que los progresos médicos ayudarán a prevenir o también a revertir. Así­ la ciencia ofrecerí­a a las personas más años de vida con salud. Hablamos de aumentar la vida sana, no de prolongar la fragilidad de la vejez.

La propuesta

Es seguro que vamos a morir, si tenemos un accidente como el que alguien dispare una arma. Pero mi idea es tratar el cuerpo como un auto viejo pero con una maquinaria más sostificada. Como hay algunos que tiene buena condición y han llegado a vivir 100 años. El problema en si es que nosotros no fuimos los diseñadores del cuerpo humano, pero si descubrimos cómo trabaja para un mejor funcionamiento es seguro que durará más tiempo.

Este proyecto milagroso para que una persona de 40 años de hoy celebre su milésimo cumpleaños dependen de un plan llamado Strategies for Engineered Neglible Sensescence SENS esta basado en estudios sólidos avalados por la biomedicina. Pero el científico busca propiciar investigaciones enfocadas en técnicas en extender la vida. En el 2003 fundo el Mathuselah Mouse Prize que consta de 3 millones de dólares para el investigador que demuestre la posibilidad de la terapia regenerativa en ratones. Su lógica es, una vez que la terapia funcione con los roedores, automáticamente se abrirán las puertas para empresas o gobiernos que están interesados en invertir para estas investigaciones.

Aubrey de Grey

Cientí­fico Aubrey de Grey

Los 7 males

El investigador tiene la seguridad de que hay 7 retos para alcanzar casi la inmortalidad. Que son siete tecnologí­as y terapias médicas que están por desarrollarse, que incluye la recuperación total del cáncer y la estimulación de las células a nivel molecular genético que tardará en prescribir en 30 años(que empezará al contar una vez que se tengan los recursos económicos). La recuperación esta dirigida a las materias indeseables que se van acumulando con el tiempo y por el metabolismo que son los que provocan enfermedades en el ser humano.

1.- Perdidas de células que no se regeneran.
2.- Células enfermas.
3.- Mutaciones en los cromosomas
4.- Mutaciones en el ADN de las mitocondrias.
5.- Acumulación de moléculas no dirigibles en los lisosomas (vesí­culas intracelulares para los desechos)
6 y 7 - Endurecimiento de los tejidos de las arterias.

La finalidad de SENS es reparar todos estos males. Según De Grey dice que las 3 primeras soluciones ya están en la fase de ensayos clí­nicos. Una es el transplante de células madre que están en el cerebro que se requieren que para obtener la dopamina es para combatir los sí­ntomas de Parkinson. Otra es la aplicaciones de inyecciones de células madres con la finalidad de recuperar el músculo cardíaco. Y la tercera es para el endurecimiento de las arterí­as habrá que desarrollar medicinas que combatan esos enlaces quí­micos sin ninguna secuela secundarí­a.

Los mayores problemas

El mayor problema que hay que resolver es la curación del cáncer. La forma en que se esta combatiendo es Whole-Body Interdiction of Lengthening of Telemeres que es básicamente  impedir a las células cancerosas que sigan viviendo. Si pudiéramos quitarles las mutaciones. Y la forma de evitar que se sigan propagando los telímeros.

¿Que son los telímeros? ¿Por qué son primordiales para conservar la juventud? El cientí­fico se encuentra en una disyuntiva, porque por un lado debe evitar a toda costa que la células cancerí­genas dañen los telímeros y por el otro tiene que regenerar las células sanas de nuestro cuerpo. Estos lugares contienen células madres que son las que van a rejuvenecer todos los organos.

Los telímeros consisten en repeticiones en  pequeñas secuencias de letras genéticas implicadas en numerosas funciones. Recordemos que el abecedario de nuestro ADN se compone de cuatro letras: A, T, C y G. Se sabe que participan en la división de las células y en la estabilidad cromosómica, y que fijan el tiempo de vida de las estirpes celulares. Descubiertos por Hermann Joseph Muller en los años 30, los telímeros se pueden comparar con los protectores de plástico que tienen los cordones de zapatos en sus extremos, para evitar que los cromosomas “nosotros tenemos 23 pares en cada célula“ se deshilachen y se peguen entre sí­.

El problema de estos guardianes cromosámicos es que en cada división celular sufren un desgaste que se traduce en un ligero acortamiento. Y con el paso del tiempo, el recorte telomérico puede comprometer el funcionamiento de los genes. Cuando alcanza un recorte crí­tico, la célula entra en un proceso de senescencia que acaba con su muerte. Por ejemplo, los telímeros de las células sangui­neas de un reción nacido miden 8.000 pares de letras genéticas y se reducen a 1.500 pares en un anciano. Cada vez que una de estas células se divide, sus telímeros pierden de 30 a 200 letras, un peaje que a la larga se paga con la vida.

Lo más deseable serí­a que nuestras células contaran con telímeros kilométricos, que nos alargarí­an la vida y alejarí­an el fantasma de los achaques seniles, incluyendo los problemas cardiovasculares. Con esto quedarí­a resuelta una parte de la ecuación. Pero queda la otra: acortar los telímeros de las células cancerosas para que mueran antes de que constituyan un tumor. En el centro de este laberinto está la telomerasa, la enzima responsable de añadir letras a los telímeros erosionado.

El ser humano a un paso hacia la inmortalidad.

Al momento que la célula empieza a convertirse en maligna y ve que sus extremos cromosámicos disminuyen alarmantemente, activa la telomerasa, lo reparan y sigue como si nada. En pocas palabras las células se mantienen con juventud y saludables. Si el trabajo de los investigadores llegarían a inmovilizar la telemerasa sin perjudicar se podría conseguir en que las células portadoras de cáncer envejecieran y murieran. Por el momento hay científicos que están descubriendo la forma de reducir la telomerasa con medicamentos pero De Grey tiene una propuesta más radical es la eliminación del problema desde raí­z o sea la eliminación de los genes que contienen estos códigos cancerí­genos. Con esta propuesta evitarí­amos que el cáncer tenga la oportunidad de mutar para resistir el terapia oncológica. El planteamiento es difí­cil porque hay que tener un tratamiento adecuado para eliminar la telomerasa y no dañar genes saludables en los tejidos donde no esta la célula madre, esto hace que hay que reponer las stem cells regularmente para garantizar la la multiplicación de las células saludables.

Un buen cocktel de células madres.

Si pudiéramos ingerir un buen cocktel de células sin los genes de la telomerasa, para prevenir el cambio de células buenas por malas. Tendría telómeros desarrollados previamente para un buen funcionamiento Ahora bien, la comunidad científica no pone la mano en el fuego de que esto vaya a funcionar, aunque algunos investigadores han usado la telomerasa para hacer que células humanas se dividan in vitro mucho más allá de sus posibilidades –normalmente, llegan a hacerlo entre 50 y 70 veces. En las pruebas, estas supercélulas no se tornan cancerosas.

Por su parte, María Blasco, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en Madrid, diseñó una técnica para medir la longitud de los telómeros de forma automatizada y simultánea en casi cien muestras biológicas en menos de dos horas. Según Blasco, aparte de rápido, su procedimiento es mucho menos costoso. “La falta de técnicas para medir la longitud de los telómeros de forma automatizada ha sido en parte responsable de que las empresas farmacéuticas no hayan sido más activas en la búsqueda de fármacos antitumorales dirigidos contra los telómeros”.

Los franceses y las mujeres los tienen más largos

Existe una relación muy clara entre la edad y la longitud de los extremos cromosómicos. “Hemos analizado los telómeros de cientos de individuos de entre 60 y 100 años de edad en distintos países europeos”, dice Elsa Vera, del CNIO. “La longitud de los telómeros decae de manera muy significativa en intervalos de 10 años, tanto en hombres como en mujeres, aunque las mujeres los tienen más largos en todos los grupos de edad”. El estudio también demostró que los franceses tienen estas puntas de los cromosomas más largas que los demás europeos, apoyando la idea de que hay una relación entre genética, factores ambientales y la longitud de los telómeros. “Los cortos se han asociado con mayor riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular”, dice Blasco, “lo cual podría explicar la ‘paradoja francesa’, según la cual los franceses consumen más alcohol pero tienen un bajo riesgo cardiovascular en relación con otros europeos”.

Le pregunto a De Grey si entonces, dentro de dos siglos, cuando los cuarentones de hoy hayan extendido su vida de los 80 a los 200 años, las terapias consistirán en sesiones periódicas para el tratamiento con stem cells… ¿y de vez en cuando una cita para alargar telómeros? “Podría ser algo así. No me sorprendería que dentro de 200 años lleguemos incluso más allá, que todas las terapias genéticas y de células madre se apliquen con una simple inyección, y que sea posible marcar los genes de la telomerasa para distinguirlos y extraerlos fácilmente”.

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Los detractores de De Grey dicen que la vejez no se cura porque no es una enfermedad.
¿Entonces, el envejecimiento es una enfermedad? ¿Una mala pasada de la evolución? “No es una mala pasada. Es que la evolución no le ha prestado atención al envejecimiento. En el mundo salvaje, sin la intromisión de la civilización, casi todos los organismos mueren sin tener la oportunidad de envejecer. Mueren de hambre, o se los come alguien, o lo que sea. Por eso no existen genes para hacer algo respecto a la vejez”.

De Grey es una de esas personas que despiertan una reacción apasionada, tanto de sus críticos como de sus simpatizantes. Es engreído y habla como si fuera un profeta, pero también posee una mente brillante, le gusta encrespar las plumas y no teme el ridículo. Como es de esperar, existen toda clase de objeciones a la idea de prolongar la vida por un siglo, y De Grey tiene una respuesta para todas. La crítica más común es que nos embarcaríamos en un programa de exceso de población sin precedentes. “Bueno –responde este científico–, ¿qué habría sucedido si el primer ministro de Francia le hubiese prohibido a Pasteur organizar campañas educativas sobre la higiene por el mismo motivo?” Además, dice, “considerarnos tan incapaces de encarar problemas futuros como para condenar a millones de personas a tener las cortas vidas de sus abuelos es una broma de mal gusto. En el pasado hemos resuelto problemas similares. Por ejemplo, ¿quién imaginaba en 1850 que los hombres tendrían que someterse a la indignidad de ponerse un caucho cada vez que practicaran el sexo para frenar la explosión de población que siguió a la eliminación de la mortalidad infantil?”

Duros oponentes a la eterna juventud

Uno de sus oponentes más furibundos es Sherwin Nuland, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, y autor del libro How we Die. “De Grey no es malo, ni está loco”, escribió en un artículo de la revista Technology Review, que edita el Massachussets Institute of Technology (MIT); “pero su plan no va a tener éxito e incluso, si lo tuviera, nos destruiría en el intento por preservarnos, porque vivir tales períodos de tiempo socavaría el significado de ser humano”.

No hay predicciones no cofras, sólo hipótesis

La ausencia de datos y números es otra crítica frecuente a De Grey, a la que él responde desde su página de Internet, “como si los hermanos Wright hubiesen tenido números y datos en 1900”, refiriéndose a que el vuelo motorizado se desarrollaría pocos años después. Desde luego que sí tenían información, en el sentido de que cualquier ingeniero basa sus diseños en conocimientos existentes sobre el sistema que quiere manipular. “Yo también la tengo, como se darán cuenta quienes se tomen el trabajo de leer mi portal y mis publicaciones”. Pero el envejecimiento no es una enfermedad, por lo que, obviamente, no se puede curar, dicen algunos detractores. “Llámelo como quiera. El envejecimiento es un fenómeno biológico que causa el debilitamiento y la muerte. Lo que yo quiero decir con la palabra “curar” es tener control sobre una condición, como el que podemos tener con la tuberculosis, por ejemplo. La podemos sobrellevar sin que mate a la gente. Pero yo no aspiro simplemente a detener el progreso de la vejez, sino a revertirlo; llevar a alguna persona de un estado de sufrimiento avanzado a un estado donde ya no padezca. Para esto, el tratamiento deberá ser periódico, durante el resto de la vida”.

Un alud de seguidores ávidos de inmortalidad

Quizás porque todos esperamos vivir un poco más con buena salud, las teorías de De Grey tienen también sus admiradores. Cuando el editor del Technology Review, Jason Pontin, escribió un editorial crítico sobre De Grey, se sorprendió con el torrente de correos electrónicos de lectores airados acusando a Pontin de “privarlos de su inmortalidad”. De hecho, el artículo de Nuland, Do you Want to Live Forever? –¿Quiere vivir para siempre?– ha sido hasta ahora “el más leído en la historia de la revista”, y con más reacciones negativas de los lectores, dice Pontin. La consecuencia de todo esto es que Pontin ofreció 10.000 dólares a cualquier gerontólogo capaz de aportar una revisión independiente demostrando que las ideas de De Grey no tienen mérito. Hasta el momento, nadie se ha acercado a reclamarlos.
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A favor de la muerte

Sherwin Nuland es uno de los detractores de la prolongación de la vida. Este profesor de Medicina de la Universidad de Yale cree que De Grey jamás conseguirá sus planes y que, además, se oponen a la naturaleza humana.

De sus simpatizantes, el más notable es el millonario Peter Thiel, uno de los fundadores del sistema de pagos por internet Pay- Pal, quien donó tres millones de dólares a SENS. “Peter se interesó, se fue enamorando de la idea y finalmente decidió darle una oportunidad. Naturalmente, no sabe si mi enfoque va a funcionar o si está perdiendo su dinero, pero piensa que el riesgo vale la pena. Los mil millones de dólares a los que hago alusión se distribuirían entre las siete cosas que deben solucionarse. El campos de la terapia de células madre ya está bien financiado a nivel global, pero las otras seis áreas, definitivamente, necesitan más dinero. Para estimar el presupuesto hay que hacer los cálculos de las horas de trabajo que requiere cada cosa, multiplicadas por el coste de los biólogos a tiempo completo, y además contar con el dinero para los equipos de investigación y las oficinas del SENS. La idea es que los diversos componentes se desarrollen en universidades y laboratorios de varias partes del mundo, pero necesitamos unirlos a todos, y es allí donde entra el Instituto SENS, un edificio lleno de matemáticos y oficinas”.

Aparte de Thiel, De Grey tiene el apoyo de algunos científicos. “La mayoría de ellos no son gerontólogos, lo cual no me sorprende porque trabajan en campos que pretenden curar enfermedades, y no en los problemas del envejecimiento. Algunos gerontólogos apoyan lo que yo hago y otros están en total desacuerdo y se sienten amenazados porque estoy desafiando su forma de trabajar. Esto es algo normal en la ciencia”.

¿Pero merecería la pena llegar a milenario?

Y añade que “en general, es una combinación de política, ignorancia y dinero. La gerontología tiene la dificultad adicional de que los científicos serios deben distanciarse de la terrible industria de la guerra a la vejez: las cremas antiarrugas, las pociones y las pastillas que no sirven para nada. Así que, cuando escuchan que alguien propone la posibilidad de vivir mil años, su reacción inmediata es tratar el tema con pinzas”.

Aunque se demostrase que las ideas y enfoques de De Grey son verdad, no sabemos si el mundo lo tomará en serio en los próximos diez años, el momento crítico para echar a andar o frenar su iniciativa. Tendríamos que plantearnos qué precio estamos dispuestos a pagar por la eterna juventud.

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